Majestuoso, camino de Montemayor del Río se levanta, entre dos mundos, robusto, fuerte, sin fisuras. Sólo hay que cruzar sus piedras llenas de historias y dar rienda suelta a la imaginación, escuchar el agua que acompaña con sus textos históricos y que da lecciones magistrales a aquellos que quieran imaginar y abrirse al pasado. Aprendamos de la naturaleza, gran docente.